La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


jueves, 20 de junio de 2013

Poemas de Stella Marys Darraidou

¿De qué se ríe la esquina?

Pelotas de tenis amarillas 
viejas, gastadas
algunas quebradas y rotas.
Alguna vez lo vi hacer el truco con limones.
Despliega su arte callejero
cuando los tres colores de la esquina
le regalan un rojo.
Los autos detienen su marcha desganados
al límite de la línea peatonal.
No bajan los vidrios. Ni lo ven.
El, en cambio, da comienzo al show de esferas amarillas
sosteniéndose sobre sus patas chuecas
en el medio del asfalto frío
y con una constante sonrisa en su boca.

La vida es un malabar callejero.

Cada uno de nosotros es una de esas pelotas.
A veces arriba, coordinados, bailando.
A veces abajo, al medio o al suelo.
Luz verde.
Arrastra su pata chueca hasta la vereda.
Algunos dejan caer una moneda en su mano.
Los autos se alejan indiferentes,
él se queda.
Se limpia las babas con la manga del buzo.
No deja de sonreir.
La ciudad se sacude su miseria en las esquinas.
Los zócalos y los cordones de las veredas sudan pelotitas de tenis amarillas.
La cañada esquina pueyrredón
está aprendiendo a sonreir.   



Y al revés

De lluvias, seca
de ausencias, plena
de soledad, rodeada.
Como esas nubes
enredada y despeinada de estrellas.
De esperar, cansada
de no esperar, ansiosa
de cerrar puertas, abierta
de no llamar, gritando
de lágrimas, sonriente
de quietud, volando.
Como esas golondrinas que pueblan la tarde
aún tan lejos del mar.



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